Episodio No. 2: El camino del campeón.

Alex Urbán | Podcaster en Olímpico Podcast

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¡Mi misión es inspirarte para romper tus límites!


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El camino del campeón no es fácil. Está lleno de obstáculos y retos que el deportista debe vencer para pertenecer a la pequeña élite de personas que rompen sus límites una y otra vez. Las decisiones que toma el campeón lo hacen único y en consecuencia forja un carácter distinto a los demás. ¡Ten cuidado con las trampas! Te enseñaré dónde están y cómo no caer en ellas para convertirte en el héroe de tu propio cómic.



¿Qué hace al héroe un héroe? ¿Por qué los admiramos? Estoy seguro que cada quien tiene distintas respuestas y argumentos para responder estas preguntas. Pero quiero llevarte de la mano hacia lo que yo considero un rasgo fundamental del héroe. Y es que cada uno. El personaje que tengan en mente. Sea Batman, Hulk, Wonder Woman, Capitana Marvel, Superman, Ironman, el que ustedes quieran. Es la mejor versión de sí mismo. Y no sólo eso, siempre se levanta en la adversidad.

Las mejores historias son aquellas en las que creemos que el villano tiene todo para ganar. Donde el héroe se ve limitado. Y de repente hay una batalla épica y el héroe sale victorioso. Pero no nos gustan los tramposos. Admiramos mucho más aquellos que eligen el camino difícil, a esos que se vuelven grandes estrategas para vencer al mal apegándose a las reglas.


Este es el mindset o forma de pensar de los campeones, de lo héroes. No importa qué tan difícil se torne el camino o qué tan fuerte sea el oponente. En nuestro caso, el primer enemigo, somos nosotros mismos. Esa voz que te dice que no lo intentes, que nunca podrás, que ni siquiera vale la pena esforzarse tanto porque es poco probable que ganes. Y que poco a poco se va haciendo más fuerte porque se alimenta de tus miedos a tal grado que te puede hacer tomar decisiones como darte un descanso del entrenamiento o peor aún, que haga que pienses en retirarte de aquello que más amas tras alguna derrota.


A esa voz hay que aprender a callarla con un "levántate". Levántate y sigue. Que el camino aún es largo y entre más te tardes en ponerte de pie, más tardarás en llegar. De eso están hechos los héroes, de una sustancia llamada resiliencia. La resiliencia para el deportista son como los midiclorianos para los jedis en Star Wars. Sin la resiliencia somos incapaces de canalizar La Fuerza.


El deportista que aprenda a ser resiliente se convertirá en héroe. Porque cada vez que lo derroten, regresará más fuerte para su próximo encuentro. No será Bruce Wayne, será Batman. Y si se mantiene disciplinado será difícil de vencer en cualquier momento y en cualquier lugar.


Deja el miedo y calla tus voces. Véncete. ¡Cámbiate y ponte a entrenar! ¡Sigue tu dieta! ¡Mantente positivo y recuerda tu meta! Te reto. Como dato interesante te digo que un hábito se crea en 30 días. Si quieres comenzar a correr, sal a correr diario durante 30 días. Al principio te costará trabajo, pero para el día 30, será fácil. Aplica para todo. Dejar de fumar, ser más ordenado, alimentarte bien o levantarte temprano. ¡Pero cuidado que es un arma de doble filo! Si dejas de hacerlo durante 30 días, cuando quieras volver a intentarlo, te costará otros 30 días retomar el hábito. Ah, y no lo digo yo, lo dice Matt Cuts en su TedTalk del 2011. Treinta días es el número mágico para crear o eliminar cualquier actividad que te propongas.

A continuación te enlisto las 5 fases del camino que todo campeón debe emprender, en necesario identificar sus características para estar seguro de estar yendo en la dirección correcta.


1. El Novato.


Aquí comienza nuestra odisea al descubrir una actividad que nos atraiga o que nos llame la atención. Ya sea natación, atletismo, tiro con arco, clavados o esgrima, la primera condición para convertirnos en héroes es que nos guste hacer esa actividad.


Si una actividad no te gusta, por supuesto que no le vas a echar ganas. Ser el novato es difícil, porque no tienes el nivel del grupo. Todos te ganan y lo peor de todo es que no hay un control remoto para adelantar el tiempo como en Click con Adam Sandler, la cual es una excelente película.

En todas las etapas existen decisiones que evitarán convertirnos en campeones. Las cuales llamaremos trampas. Y la primera trampa se presenta en esta etapa la cual es la "Claudicación Temprana". Para que me entiendas, claudicar, significa rendirse. Rendirse antes de intentar siquiera adentrarse en el deporte. Te parece sumamente difícil, ejecutar un clavado con mortal hacia al frente o hacer un saque as en tenis, o anotar una canasta desde 3 puntos, yo que sé. Algo que sólo los ya experimentados puedan realizar en tu deporte. Y crees, erróneamente, que jamás lo podrás hacer. Por tal motivo, la decisión en esta trampa es abandonar el juego. Viste un reto enorme, algo que por supuesto que ningún novato puede ejecutar.


Sin embargo, ese es el precio que hay que pagar. Sé que resulta intimidante el enfrentarte ante algo que por el momento no puedes hacer. Pero ten en cuenta que ninguno de ellos nació sabiendo hacerlo. Todo eso que estás viendo es el resultado de horas de práctica. De entrenamiento ininterrumpido. Cuando llegué a esgrima a mí me pasó. Todo mundo me ganaba. Pero comencé a prestar atención a los número uno. Veía qué ejercicios hacían y lo copiaba. Lo que yo hacía y lo que ellos hacían no se parecía en lo más mínimo, pero con el tiempo fui mejorando.

La ventaja que tienen los novatos que no tienen nada qué perder. En este punto lo que se aprenda es bueno. Lo que se mejore, por mínimo que sea, es oro molido.


2. El descubrimiento del talento.


No son súper poderes. Ninguna araña radioactiva te ha picado, ni has descubierto que vienes de Kriptón. Esto lo estás creando tú. O mejor dicho, lo estás desarrollando. Nuestro cerebro tiene neuronas que se conectan entre sí formando redes. Cuando aprendemos nuevas habilidades estas redes van cambiando su estructura, aumentando su complejidad. A esto se le llama plasticidad neuronal.


Si ejecutamos alguna acción particular de nuestro deporte que nos cueste trabajo. Y la repetimos hasta perfeccionarla, estaremos entrenando a nuestro cerebro para crear memoria muscular y así poder lograr hacer esta acción una y otra vez de manera correcta.

Te has esforzado y has sido constante, lo cual hace que te descubras talentoso para este deporte. Comienzas a nivelarte con el grupo. Ya no eres el peor de todos. Puedes diferenciar quiénes son los novatos ahora. El camino comienza a verse un poco más fácil. ¿Cuál es la clave para llegar a esta etapa? Olvidarse de querer hacer lo que el experimentado hace y comenzar por el principio por más redundante que suene. Porque si no, te vas a desanimar fácilmente. Hay que empezar dando pasos de bebé. ¿Qué es lo básico? Acércate a tu entrenador. Los buenos entrenadores te enseñan desde las bases, no esperan que llegues con el mismo nivel que los demás.


En esta etapa hay dos trampas. La primera es el "Pantano de la Desesperación". Entramos al pantano cuando crees que no estás avanzando lo suficientemente rápido. Crees que ya tendrías que tener un mayor nivel, pero apenas acabas de salir de ser novato. Cuidado, porque este pantano es sumamente pegajoso y no es que no estés avanzando sino que crees que no lo estás haciendo. Es una trampa psicológica. Ten calma. apenas estás iniciando tu viaje. Y por favor ten en cuenta que el viaje aunque se parezca, no es el mismo para todos. Tal vez a ti te cueste un mes lo que a otro un día, o al revés. El consejo aquí es que no te compares con los demás. Avanza a tu ritmo, y crea metas de corto plazo.


La segunda trampa es la del "Falso Elegido". Contrario al "Pantano de la Desesperación", el Falso Elegido se presenta cuando algo se te está facilitando tanto que dejas de esforzarte. Quieres saltarte pasos, ejercicios básicos o niveles. Quieres entrenar ya con la selección nacional, pero realmente no tienes ese nivel aún. Comienzas a ser soberbio. No te importa lo que te diga el entrenador. Estos Falsos Elegidos se pierden con el tiempo. Puede que tenga mucho talento, pero pueden ser fácilmente derrotados en el mediano plazo por alguien constante. Aunque en un principio no fuera igual de talentoso. El secreto para no caer en esta trampa es tener mucha comunicación con tu entrenador y mostrar siempre humildad para aprender.


3. El Objetivo.


Ya estás dentro de una actividad que disfrutas. Has dejado de ser el novato. Y hasta has descubierto que eres bueno para algo. Pero aquí lo importante es que descubras que tienes talento. Ahora es tiempo de ponerse serios y plantearse un objetivo de largo plazo. Para ello creo que es buena idea que te enseñe a establecer objetivos que aunque no lo creas muy pocas personas lo hacen.


La primera característica es que el objetivo es específico. No podemos iniciar un objetivo planteando ideas vagas como: "Quiero ser bueno en mi deporte" Si, este... ¿Y cómo va saber que serás bueno? "Ah, ya. Entonces... ¡Quiero ser uno de los mejores boxeadores de mi estado!". ¡Perfecto! Ya tenemos el primer requisito de la meta que es que sea específica.


Segunda característica. Debe ser medible. ¿Cómo vas a medir ser uno de los mejores boxeadores? ¿Qué tienes que hacer o ganar para que se te considere ser seleccionado estatal? "Pues tendría que ser medallista en un campeonato del estado" ¡Buenísimo! Entonces vamos mejorando este objetivo: "Quiero ser medallista estatal en boxeo".


Vamos con la tercera característica que es que tu meta sea alcanzable y no un disparate. Toma en cuenta que las metas se deben de plantearse progresivamente, es decir hasta que no cumplas el objetivo A, no puedes ir por el objetivo B si el objetivo B es más complicado el A. Entonces para este ejemplo y sobre todo para esta etapa plantearse ser campeón mundial todavía es algo muy lejano. Por eso primero hay que preguntarse si es realista lo que queremos lograr. Debes de asumir tu posición actual y ser consciente de tus limitaciones. En pocas palabras, el objetivo debe ser realista.


Ya que sabes si tu objetivo es viable y factible. La cuarta característica que debes considerar es que esté orientado a generar algún resultado. ¿Para qué quieres alcanzar el objetivo? "Ah, pues es que los seleccionados estatales compiten a nivel nacional y me gustaría participar en un Campeonato Nacional". Vamos a ver qué tal va quedando el objetivo... "Quiero ser medallista estatal en boxeo para poder participar en un Campeonato Nacional".


Y ahora el final. Tu objetivo debe de estar limitado en el tiempo. En otras palabras debes de ponerle fecha. "Quiero ser medallista estatal en el próxima competencia de mi estado que la cual es el 15 de noviembre de este año para así poder calificar al Campeonato Nacional de boxeo". ¡Eureka! ¡Ahí está un objetivo claro y concreto!


Existen 3 trampas en esta etapa. La primera la nombraremos "El Náufrago Confundido", y es cuando no tenemos objetivos. Como resultado de ello, no sabes por qué o para qué estás entrenando. Te encuentras a la deriva y pronto no le encuentras el sentido a tu deporte. Quedas atrapado en la rutina y comienzas a desmotivarte sin saber por qué. El náufrago termina por abandonar la actividad que tanto le gustó en un inicio. ¿Cuál es el antídoto? Obviamente el establecer un objetivo y las acciones a seguir día con día para alcanzarlo. Una vez cumplida la meta, deberás establecer otra que represente un reto superior.

La segunda trampa para esta etapa la llamo "La Ilusión de Ícaro". Para los que no conozcan el mito de Ícaro, se los cuento rápidamente. Comienza con un laberinto y un minotauro, el cual era un monstruo con el cuerpo de hombre y la cabeza de toro que comía carne humana.


El minotauro es encerrado en un laberinto diseñado por Dédalo. Cuando llega Teseo a Creta, se entera de que sacrificaban jóvenes para alimentar al minotauro y decide acabar con la bestia. Dédalo, quien había construido el laberinto, le confiesa a Ariadna (la amada de Teseo e hija del rey Minos) que la única forma de salir del laberinto tras derrotar al minotauro es por medio de un hilo que debería atar a la entrada antes de introducirse en el laberinto y llevar el otro extremo con él.


Teseo vence al minotauro y sale del laberinto. Pero el rey Minos se entera de que Dédalo había ayudado a Teseo a escapar y ordena la detención de Dédalo y de su hijo Ícaro. Minos encierra a Dédalo y a Ícaro en el laberinto, pero juntos se fabrican un par de alas adheridas con cera a sus hombros para salir volando de ahí. El padre le advierte al hijo que no vuele demasiado alto ni demasiado bajo. Cuando emprenden su vuelo, Ícaro queda maravillado por su nueva capacidad de volar y decide elevarse más allá de lo que su padre le había advertido. Voló tan cerca del sol que el calor derritió la cera de sus alas hasta perderlas y haciéndolo precipitarse a lo que hoy se conoce como el Mar de Icaria.


Ten cuidado en caer en la trampa de "La Ilusión de Ícaro", si estableces metas tan altas no serás capas de concretarlas y podrías perder tus alas. Faltar a tu palabra sobre el cumplimiento de una meta es un golpe duro para tu seguridad y tu confianza. Lo mejor que puedes hacer es plantear metas realistas y cumplirlas de una en una. Cuando menos te lo esperes estarás en el podio de cualquier evento que te propongas.


La última trampa de esta etapa la llamo "El OVNI". Y es cuando has estructurado tus metas de forma exitosa, pero no ejecutas las acciones necesarias para cumplirlas. Vives en las nubes y te la pasas planeando. En otras palabras, eres un objeto volador no identificado. Y no avanzas, ni retrocedes. Vives en tu cabeza, imaginando logros. Recuerda que un plan sin acción no tiene valor. No te sirve. Debes de salir de tu zona de confort y emprender el viaje. Trabajar duro. Entrenar diario para mejorar. En otras palabras, romper tus límites.


4. Ganar / perder - Perder y ganar.


Algunos comienzan su viaje perdiendo, otros ganando. Pero lo que es seguro es que a lo largo del tiempo irán de buenas a malas rachas y viceversa. Lo más importante de esta etapa es desarrollar lo que yo le llamo "la armadura emocional". Aunque no ganemos, hay que seguir intentando ¡Esta es tu prueba de fuego!


Pero quiero contarte un secreto. La "armadura emocional" no se gana. Se forja. Y únicamente lo pueden hacer quienes persisten. Quienes han generado hasta ahora una gran cantidad de resiliencia. De no hacerlo, podemos caer en la única trampa de esta etapa a la que llamo "El Héroe de Cristal".


Aquellos que no pudieron forjar su "armadura emocional" tienden a ser volátiles en la derrota. Son quienes pierden la calma y enfurecen cuando las cosas no les están saliendo como esperan. Se vuelven frágiles. Quieren dejarlo todo después de perder. No ven más allá del momento. Carecen de una visión de largo plazo. Los héroes de cristal, se quiebran. Tienen una baja tolerancia a la frustración. No entienden que perder es parte del camino. Perder te hace aprender. Te hace crecer. Si algo no salió como esperabas en competencia, anótalo y pregúntate qué pudiste hacer mejor. ¿Te faltó calentar? ¿Te sentías concentrado? ¿Funcionó tu estrategia? ¿Dormiste bien antes del evento? ¿Llegaste puntual? ¿Te faltó entrenamiento? ¡Esas son algunas preguntas clave que puedes hacerte para que la próxima vez te vaya mejor!


Para no caer en esta trampa recuerda que la derrota está en la naturaleza del proceso de convertirse en campeón. Convierte la experiencia en aprendizaje y utilízalo a tu favor.


5. El Campeón.


¡Bienvenido al salón de la fama! Desde ahora jugarás con los grandes. Has estado rompiendo tus límites desde el inicio y ya conoces el camino para ser cada vez mejor. Perteneces a una pequeña élite que sabe cómo establecer objetivos para cumplirlos. Y nada de lo que te digan puede quitarte la motivación. Has aprendido a levantarte después de caer y regresar para triunfar. ¡Felicidades! Pero ahora viene lo más difícil que has hecho. Una última prueba final. Tienes que mantenerte en la cima. No importan las circunstancias o la limitación de tus recursos. Sigue entrenando.


En caso contrario podrías caer en la última trampa llamada "El Pequeño Monumento". Estas personas son un one hit wonder. Es decir, alcanzan a cumplir únicamente un sólo gran reto y no vuelven a esforzarse. No establecen más objetivos. Se quedan varados a la mitad y viven de sus éxitos del pasado.



El verdadero campeón siempre es campeón y jamás deja de serlo. No por las medallas, los viajes, o por la fama y la riqueza. Sino por él mismo o ella misma. No estoy diciendo que seas medallista nacional de tu deporte hasta los 60, 70 u 80 años. Pero sí, que aunque pase el tiempo, sigas teniendo está mentalidad de crecimiento. Sigas cumpliendo objetivos en todos los ámbitos que te rodeen. El deporte será sólo una , debes transferir esta forma de vida hacia todo lo que te propongas. No vivas del pasado. Recuerda con orgullo lo que hiciste, pero no dejes de hacer. Te lo voy a repetir cada vez que tenga oportunidad... ¡Sigue rompiendo tus límites!


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TED talk de Matt Cutts "Prueba algo nuevo durante 30 días": https://bit.ly/2yOOkf7

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